La invención del lavavajillas

Los inventos hechos por mujeres se encuentran más frecuentemente que pensado, empezado con el filtro de café hasta el lavavajillas, de los pañales para tirar hasta el primer lenguaje máquina. Más de una vez se olvidaron las verdaderas inventoras o se adjudicaron las creaciones a un hombre – o se robaron las ideas de los inventos. Hasta el siglo XIX, ante la ley todo lo que pertenecía a una mujer – también sus inventos – era propiedad del hombre. De modo que a menudo las mujeres vendieron sus inventos u obtenían la patente bajo el nombre de su marido. En el año 1809 se expedía la primera vez una patente a nombre de una mujer: Mary Dixon Kies desarrollo un método importante de tejer paja con seda.
Pero muchísimo más interesante es el invento de que ya nadie quiere prescindir: el lavavajillas. El lavavajillas es un utensilio de cocina para la limpieza mecánica de cazuelas, vajilla, vasos y cubiertos. Por la acción conjunta de los factores tiempo, energía mecánica, temperatura y quimia se limpia los objetos a fregar. Mediante boquillas rotativas de los que salen chorros de agua más un detergente muy fuerte (solución alcalina) se lava la vajilla. Para desprender la suciedad el alto valor pH del detergente es tan importante como la presión y caudal de los chorros de agua.
La inventora de esta máquina maravillosa que no sólo presta servicios en la gastronomía sino cada vez más en los hogares era Josephine Cochrane. Era una mujer rica del estado confederal de EE.UU., Illinois. Era muy activa con mucha vida social organizando muchos eventos, reuniones, celebraciones y comidas en su propia casa, a las cuales sin embargo no asistían sus parejas liberales buscando relaciones sin compromiso. Aunque ella misma no fregó nunca los platos sucios teniendo sus empleados para tales quehaceres domésticos, se enfadó mucho por los platos rotos, cantidad que le parecía excesiva. Y simplemente impulsada por este motivo contruyó un aparato para el fregado. Su invento consistió de compartimientos de alambre para platos, tazas y platillos. Se sujetó estas jaulas de alambre en una rueda que se encontró en una caldera de cobre que fue accionada por un motor con cuya ayuda se emitía chorros de agua enjabonados desde el fondo de la caldera sobre la vajilla.
Se patentó el lavavajillas en el año 1886. En la exposición mundial de Chicago de 1893 se otorgó a Josephine Cochrane el premio para “la mejor construcción mecánica, solidez y obtención de la finalidad.

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